Reseñas del 20º aniversario de la Sociedad de Astronomía

Por Armando Caussade.
Creado el 18 de julio de 2005. Revisado el 18 de julio de 2005.



Este artículo se publicó, dividido en dos partes, en las ediciones de junio y julio de 2005 de la revista mensual de la Sociedad de Astronomía de Puerto Rico, "El Observador".

INTRODUCCIÓN

Por motivo del 20º aniversario de la fundación de la Sociedad de Astronomía, hemos considerado apropiado publicar una semblanza o reseña de cada una de las seis personas que han ocupado la presidencia de nuestra organización desde que la misma se fundó.

Para redactar estas reseñas, me valí principalmente de entrevistas telefónicas realizadas a cada una de las personas concernidas, entre los días 11 y 13 de mayo del año en curso, y luego, los días 11 y 12 de junio. En el caso de Daniel Estrella —a quien no fue posible localizar para la entrevista—, hemos elaborado una reseña breve a partir de lo que conocemos de él. Toda esta información fue suplementada —sobre todo en lo relativo a fechas de eventos— con reportes sobre actividades pasadas publicados en ediciones anteriores de "El Observador", y en uno o dos casos especiales, con documentos diversos del año 1985 relativos a la fundación de la Sociedad de Astronomía.

GREGORIO GARCÍA

Gregorio dirigió la Sociedad de Astronomía de Puerto Rico interinamente durante el período formativo de la agrupación, entre los meses de enero de 1985 a julio de 1985, luego como nuestro primer presidente en propiedad desde julio de 1985 hasta agosto de 1987. Posteriormente, fue designado para otro período, de agosto de 1996 a agosto de 1998, sumando un total unos cuatro años y un mes como presidente en propiedad, mas seis meses como interino.

Gregorio E. García nació en San Juan, PR, el 1º de febrero de 1935, y ha sido aficionado a la astronomía por más de 50 años. Al día de hoy, está retirado, y reside en Corozal junto a su esposa Laura y su hija Amanda.

10 kb Gregorio García
Fuente: Revista El Observador, edición de junio de 2005

Cuando le pregunté sobre cómo nace su interés en la astronomía, Gregorio expresó que el mismo surge por un libro que su maestra de noveno grado le prestó, cuando vivía en la ciudad de Nueva York. La lectura de este libro lo llevó a pasar noches completas, todos los viernes y sábados —al menos por el primer mes de su afición— observando el cielo y aprendiendo a identificar las constelaciones y estrellas de primera magnitud.

Posteriormente, se estableció en Delaware, donde laboró como técnico asociado del Observatorio Mt. Cuba, localizado en la ciudad de Greenville y adscrito a la Universidad de Delaware. Allí utilizaba un telescopio Cassegrain clásico de 24" f/15, así como un reflector newtoniano de tipo truss tube, de 12.5" f/8 . Este observatorio era utilizado regularmente por la Sociedad Astronómica de Delaware, entidad a la que ingresó en 1969 y de la que fue vicepresidente durante varios años en la década de 1970. Luego de su regreso a la isla, desde 1997 hasta 1999, trabajó como gerente auxiliar de la tienda del Observatorio de Arecibo. Además, atendía a los visitantes del Observatorio y les impartía charlas en español y en inglés.

Cuenta Gregorio que inmediatamente después de su inicio en la astronomía, estrenó su primer telescopio, un refractor de 2 pulgadas y media (60mm) que él mismo fabricó con un tubo de linóleo, y que acopló luego a un trípode acimutal de madera que construyó en una clase de carpintería. Luego adquirió un reflector newtoniano de 4½", y finalmente, en 1993, el telescopio Celestron Schmidt-Cassegrain de 11 pulgadas con el que habitualmente lo vemos en las actividades de nuestra Sociedad.

Fue cofundador de la Sociedad de Astronomía, junto a los aficionados Carlos F. González y Joey Rivera, aunque, en buena medida, era él quien llevaba la voz cantante. Cuando le pregunté por qué quiso organizar la Sociedad, me respondió que desde que llegó a Puerto Rico en 1981, había tenido el deseo de relacionarse con otras personas que compartieran la misma afición. A principios de 1985, indicó, "me junté con Carlos y Joey, y acudimos en varias ocasiones a las clases de astronomía que se ofrecían en el Ateneo Puertorriqueño". Inmediatamente, entre los tres, comenzaron a establecer vínculos con el Observatorio de la Universidad de Puerto Rico en Humacao, llegando a instalar, además, un kiosko en Plaza las Américas (los días 24 y 25 de mayo de 1985), donde se encontraría conmigo, y con varios otros aficionados que inmediatamente se unieron al grupo.

Comenta que entre las actividades que más recuerda está la Asamblea realizada el 16 julio de 1985, que fue la ocasión en que definitivamente se oficializó nuestra Sociedad (que, en todo caso, marcaría la fecha de nuestro aniversario). En sus propias palabras: "se dio, en esa ocasión, el fruto de todo lo que se había planificado". Le impresionó especialmente el profundo interés que percibía en establecer una sociedad de aficionados a la astronomía, y que se lograra reunir, por primera vez, el grupo que luego crecería hasta llegar a cientos de socios. Gregorio conserva también un grato recuerdo de la multitud de sobre mil personas que nos visitó durante el Astronomy Day del 10 de mayo de 2003 —celebrado en el Parque de las Ciencias, en Bayamón—, evento que contaba con la presencia del Dr. Enectalí Figueroa, astrofísico puertorriqueño empleado por NASA. Disfrutó mucho esa ocasión "por las preguntas que la gente hacía, por el interés que se veía en ellos y por la cantidad de telescopios que había apuntando al cielo".

Cuando abordamos el tema de cuál sería el logro más grande de la Sociedad durante su incumbencia, Gregorio contestó: "El mayor logro fue el hecho de que pudiéramos sobrevivir en el tiempo posterior al cometa Halley y recuperar o reclutar nuevos socios".

Gregorio dirige actualmente el Capítulo de Corozal de nuestra Sociedad (fundado en diciembre de 2000), y desde enero de 2001, nos representa en el Puerto Rico Space Grant Consortium, entidad creada dentro del marco de la NASA y que ayuda a subsidiar la publicación de "El Observador". Por otro lado, nuestro primer presidente expresó que está muy entusiasmado con un nuevo proyecto que está desarrollando actualmente para establecer un observatorio de gran envergadura en Corozal.

Durante la entrevista, Gregorio enfatizó que deseaba aprovechar esta oportunidad para expresar su profunda gratitud a los físicos Rafael Müller, William Brookman y Daniel R. Altschuler "por la ayuda inicial que ofrecieron para realizar este sueño". Recalcó también que su hermano, el licenciado Gilberto García Morales, "ayudó mucho a la Sociedad de Astronomía durante los primeros pasos, sobre todo con los trámites legales", por lo cual le agradece con todo su corazón, añadiendo, además, que Gilberto fue elegido durante la asamblea fundacional como el primer vicepresidente de la Sociedad.

BENITO APONTE

Benito se desempeñó como presidente de la Sociedad de Astronomía por cuatro períodos no consecutivos, sumando un total de 6 años y 6 meses. Las fechas respectivas son las siguientes: de agosto de 1987 a agosto de 1989, de agosto de 1990 a septiembre de 1991, de marzo de 1995 a agosto de 1996, y de agosto de 2000 a agosto de 2002.

Benito Aponte López nació el 26 de septiembre de 1943 en Caguas, PR. En 1965 completó un bachillerato en Administración de Empresas en la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, y en 1976 obtuvo una maestría en Administración Pública de la misma institución. Trabajó como economista en el servicio público, como gerente de recursos humanos en la empresa Borden, y luego como oficial de asuntos laborales en la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico.

8 kb Benito Aponte
Fuente: Revista El Observador, edición de junio de 2005

Durante nuestra conversación, Benito reveló que su interés en la astronomía surgió cuando era adolescente, mientras leía libros y revistas sobre este tema, que oportunamente iban cayendo en sus manos. Y aunque en aquel momento no llegó a practicar la afición con el ahínco que manifiesta hoy día, esas primeras lecturas le dejaron en su mente un interés latente que sería revivido en la década de 1980 con la aproximación del cometa Halley a la Tierra.

Cuando le pedí que explicara cómo ingresó a la Sociedad de Astronomía, Benito respondió que supo por primera vez de nuestra Sociedad a finales de 1985, y se inició oficialmente a principios de 1986, en plena época del perihelio del cometa Halley. Relativo a esto, añadió que su ingreso se debió a un compañero de trabajo, Digno Salcedo, que era entonces miembro activo de la Sociedad y lo invitó a participar de las sesiones de observación que se realizaban entonces.

Durante el tiempo que conversé con Benito, hablamos extensamente sobre telescopios, tema que, obviamente, a ambos nos apasiona. Explicó que su primer telescopio fue un reflector newtoniano Meade de 8" f/6, adquirido poco después de ingresar a la Sociedad y que todavía conserva en buen estado. Además, a través de los años, ha adquirido otros instrumentos: (1) un telescopio híbrido Schmidt-Newtonian, de 5" f/8, en 1987; (2) un refractor acromático Orion Short Tube, de 80mm f/5; (3) un reflector newtoniano Orion, de 8" f/4; (4) un Schmidt-Cassegrain Celestron, modelo C9.25, f/10 (actualmente su instrumento principal); y (5) un Maksutov-Cassegrain Orion Apex, de 102mm f/12.7, adquirido recientemente.

Desde hace años, es asiduo lector de críticas de telescopios publicadas en revistas de astronomía —y últimamente en Internet— y se le escucha con frecuencia en nuestras actividades conversando animadamente sobre estos temas, particularmente de los nuevos telescopios y oculares que salen al mercado.

Concerniente a su incumbencia como presidente de la Sociedad de Astronomía, Benito señaló varias aportaciones que él considera de importancia, como la de preservar la estabilidad numérica de la Sociedad, crear unas guías para funciones de los vocales de la Junta Directiva y de atribuciones de los capítulos de la Sociedad, y mantener la cohesión de la Junta mediante el trabajo en equipo. Actualmente, Benito se encarga de la tesorería de Sociedad —función que también desempeñó en el pasado—. En noviembre de 1990 tuvo oportunidad de viajar a las Islas Vírgenes Americanas, representando a nuestra organización ante los aficionados de esta vecina localidad.

Entre las actividades que más recuerda, Benito menciona el panel sobre OVNIs (celebrado el 28 de junio de 1989, en el auditorio de lo que entonces era la Asociación Médica de Puerto Rico) al que se dieron cita más de cien personas, y que representó un debate entre ovnílogos y científicos. También le viene a la mente las noches de observación realizadas en la casa de campo del Lic. Rolando Emmanuelli en Yauco (del 11 al 12 de junio de 1988, y del 17 al 18 de septiembre de 1988). De estas ocasiones, comenta: "En Yauco una vez nos amanecimos observando, y cuando nos retiramos a dormir en Playa Santa, ya de día, casi no se pudo por el alboroto de la gente. Bajo esas condiciones de sueño, el regreso en automóvil a San Juan fue muy difícil."

En 1998, Benito acompañó a varios miembros de la Sociedad en la expedición que se realizó a la vecina nación de Antigua y Barbuda para observar el eclipse total del sol ocurrido el 26 de febrero. En esa ocasión, puso en práctica su conocimiento de astrofotografía, obteniendo varias imágenes muy impresionantes de la corona solar y del efecto de anillo de diamante.

Por último, Benito recuerda también el famoso star party celebrado con motivo del cometa Hale-Bopp, en una finca en Santa Isabel, la noche del 8 al 9 de marzo de 1997. Durante esa ocasión un gran número de personas observó y retrató el cometa. Además, recibimos la grata sorpresa de un enorme bólido, mucho más brillante que la luna (de magnitud –15 a –18), que cruzó el cielo alrededor de la medianoche.

Benito es participante asiduo del Capítulo de Corozal de la Sociedad. Está retirado actualmente y reside en dicha municipalidad con su esposa Aida.

LUIS A. MAURA

Luis A. Maura presidió la Sociedad de Astronomía durante dos períodos no consecutivos, sumando exactamente 3 años. Los mismos se extienden de agosto de 1989 a agosto de 1990 y de agosto de 1992 a agosto de 1994.

Luis A. Maura Plard nació en 1938 en San Juan, PR. Durante su juventud, residía con sus padres en la calle Nuestra Señora del Pilar, en el casco urbano de Río Piedras. En 1962, se casa con Blanca Vázquez —mejor conocida como doña Rina— quien siempre ha sido su fiel acompañante durante las actividades de la Sociedad a las que ha asistido.

10 kb Luis A. Maura
Fuente: Revista El Observador, edición de junio de 2005

Cursó su educación elemental y superior en la Escuela de la Universidad de Puerto Rico. En 1960, obtuvo un bachillerato en Administración de Empresas con concentración en Contabilidad de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras. Luego se desempeñó como contador, profesión a la que se dedicó en cuerpo y alma por décadas, realizando una labor reconocida por su excelencia en las diversas empresas en las que trabajó.

Sobre el origen de su pasión por la astronomía, hablé con Maura por un buen rato. (A pesar de que ahora reside en el continente americano, la conversación telefónica fue tan extensa y fructífera como con los otras personas que entrevisté localmente). Su interés surge cuando estaba entre séptimo y octavo grado; entonces cursaba la clase de ciencias con la profesora Carmen Ben. Utilizando una caja de tizas —que entonces eran de madera— fabricó su propio planetario casero. "A la cajita se le ponía una bombilla alimentada por baterías", indicó Maura, y "arriba se le colocaba una cartulina negra a la que se le hacían huequitos, a través de los cuales se proyectaban las estrellas generadas por el aparato". Valiéndose de este sistema aprendió a identificar las constelaciones principales.

Recuerda que una vez lo llevaron a un planetario en la ciudad de Nueva York (presumiblemente el Hayden, aunque no recuerda exactamente) el cual le llamó mucho la atención. Esta visita, estima, debió producirse alrededor de 1953, cuando tenía 15 años de edad y estaba en escuela superior. Para estimular su interés, su padre le regaló un libro titulado "How to Make your Own Telescope". Aunque nunca llegó a realizar dicho proyecto, su interés por esta ciencia persistió durante toda esa etapa de su vida. En su época universitaria y de trabajo, debido a sus limitaciones de tiempo, la astronomía pasó a un segundo plano.

Durante nuestra conversación, Maura trajo a la luz un detalle muy interesante que no quería dejar fuera. Durante su juventud, tuvo la oportunidad de ver en funcionamiento el legendario telescopio refractor de 8 pulgadas de la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras. Este instrumento, marca Alvan Clark, fue comprado usado a una universidad americana y puesto en funcionamiento por los profesores Rafael Arce y Joaquín García de la Noceda, quienes, además, le conectaron un motor eléctrico, pues el instrumento original carecía de uno. Aunque don Luis no recuerda específicamente haber observado el cielo a través de este telescopio —hoy día inexistente—, el mero hecho de haberlo contemplado desde cerca está siempre presente en su memoria.

En cuanto al resurgir de su interés por la astronomía, Maura explicó que, entre 1983 y 1984, se suscribió a una revista en la que se encontró con los anuncios de un distribuidor de telescopios llamado Orion Telescope Center (conocido hoy día como Orion Telescopes and Binoculars). Hasta ese momento tenía pensado comprar un telescopio de 6", pero encontrándose con una oferta especial de un catadióptrico de 8", se decidió por este último.

En cuanto a su ingreso en la Sociedad de Astronomía, Maura lo atribuye a las clases de astronomía que ofreció el Ateneo Puertorriqueño en 1985. Dijo al respecto: "Al comprar el telescopio, lo apuntaba a las cosas que veía en el cielo, pero no sabía usar los setting circles. Buscando orientación, en 1984 llamé por teléfono a la Universidad de Puerto Rico, y me dijeron que volviera a comunicarme después del verano para hablar con el Dr. Altschuler." Una vez que entró en comunicación con Daniel R. Altschuler y se enteró del curso que éste organizaba, se matriculó en el mismo. Maura explicó que la última sesión del curso consistía de una gira al Observatorio de la Universidad de Puerto Rico en Humacao, ocasión durante la cual conoció a Gregorio García, a Carlos F. González y a Joey Rivera, además del Dr. Rafael Müller. Este curso del Ateneo —aclaró don Luis— se ofreció entre mayo y junio de 1985, y abarcaba de seis a ocho sesiones, dictadas principalmente por Altschuler. El grupo se reunía una vez por semana en el auditorio del Ateneo, de 7:00 a 9:00 pm.

Abundando sobre el tema de los telescopios, Maura explicó que su primera adquisición fue un C8 clásico —específicamente, el modelo de color anaranjado— estrenado en 1984, un año antes de su ingreso a la Sociedad. En la Sociedad de Astronomía todavía recordamos a don Luis como inseparable de este instrumento, el cual posee una óptica excepcional, y con el que se lograban grandes hazañas de observación. Algún tiempo después, añadió, decidió comprar, de un compañero aficionado residente en Trujillo Alto, un Schmidt-Cassegrain de 4.5" que se convirtió inmediatamente en su instrumento de viaje.

Entre sus aportaciones a la Sociedad de Astronomía, Maura recuerda especialmente su intercesión con el ingeniero José David Carrero para conseguir de éste el donativo de un telescopio C8 (modelo negro), que fue el primer instrumento adquirido para uso común de la agrupación, y que se todavía se emplea muy frecuentemente. Cabe también mencionar que don Luis contribuyó ampliamente a la Sociedad desde el puesto de tesorero, el cual ejerció por muchos años, comenzando desde que se fundó la agrupación en 1985. Además, en mayo de 1994 —después de observar el eclipse anular que fue visible desde el estado de Texas— Maura representó a la Sociedad de Astronomía en el famoso Texas Star Party, actividad anual que congrega a cientos de astrónomos aficionados de todo el mundo y a la que por primera vez acudía un miembro de nuestra agrupación.

Maura dice que recuerda con especial agrado los star parties realizados en las propiedades del Fideicomiso de Conservación de PR. Explicó que una vez, encontrándose en la Hacienda Vives en Ponce, se cayó en un estanque donde reposaban varias aves, y se "enchumbó". Otras actividades que disfrutó mucho fueron las que se realizaron en Yauco (del 11 al 12 de junio de 1988, y del 17 al 18 de septiembre de 1988). Tiene también buenos recuerdos de las observaciones que se realizaban del cometa Halley a principios de 1986, y en particular, de las multitudes que se concentraban en el Observatorio de Humacao para avistar el cometa.

Don Luis está retirado actualmente, y desde finales de 2001 reside con su esposa Rina en el estado de Florida, muy cerca de la ciudad de Tampa.

JOSÉ MURIENTE

Muriente fue elegido presidente de la Sociedad de Astronomía en septiembre de 1991, posición que conservó hasta agosto de 1992, sumando en total un período de 11 meses.

José M. Muriente Graña nació en San Juan, PR, el 26 de diciembre de 1946. Obtuvo un bachillerato en artes, con concentración en química y biología, de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras. Realizó también estudios graduados en anatomía, obteniendo luego, en 1972, el título de doctor en medicina dental (DMD). Estudió un grado asociado en óptica hacia 1992, y completó luego una maestría en literatura del Centro de Estudios Graduados de Puerto Rico y el Caribe, en 1999.

11 kb José Muriente
Fuente: Revista El Observador, edición de julio de 2005

Mientras cursaba el octavo grado, su maestra de ciencias dio unas conferencias de astronomía en las que trató, específicamente, el tema de los planetas. Esta es la primera memoria que tiene sobre su interés en la astronomía. Ya adulto, hacia 1965, recuerda que compraba libros y revistas, en particular, National Geographic, cuya lectura le servía para mantenerse al día en la materia. Para esa época, tenía afición a la fotografía, interesándose, además, por la óptica, lo cual lo llevó a estudiar textos en los que se explicaban las características de los microscopios y los telescopios.

Tan pronto entró a la universidad, se encontró con Rafael Müller, quien hoy día dirige el Observatorio de la Universidad de Puerto Rico en Humacao y, además, colabora con nuestra Sociedad en calidad de asesor técnico. Durante su estadía en la Facultad de Ciencias Naturales se matriculó en una clase de física, asignatura que asegura disfrutó a cabalidad. Muriente señala, además, que uno de los eventos que más influencia tuvo sobre él fue la serie de televisión Cosmos, del astrónomo Carl Sagan, que se transmitió a principios de la década de 1980 y fue vista en más de 50 países alrededor del mundo.

Ingresó a la Sociedad de Astronomía en enero de 1986, llevado por el doctor Romaguera, optómetra, quien estaba ofreciendo unos cursos de óptica en la academia que entonces dirigía Muriente, el Puerto Rico Technological College.

En una de sus primeras actividades como socio, le tocó ser anfitrión de un star party, celebrado en Guayama, durante la noche del 24 al 25 de julio de 1987. El motivo del mismo era la observación y fotografía de una lluvia de meteoros aún no comprobada, denominada "Úpsilon Pegásidas". Relata que tuvieron que tapar un foco del alumbrado público que quedaba en el mismo centro del patio donde se habían congregado para observar. Para esta maniobra —en la cual participaron Gregorio García y Luis Maura— utilizaron un saco, el cual subieron colgado de un bambú, que apenas llegaba al foco por la altura exagerada del poste. Muriente explicó que la actividad se realizó en la casa de un pariente, que queda frente al mar. La propiedad dispone de unas terrazas muy amplias, donde, según recuerda, durmió un buen número de personas luego de concluida la actividad. Al día siguiente, indicó, se bañaron en la playa.

Muriente confiesa que, en cuanto a telescopios, prefiere los refractores. Su primer instrumento fue un refractor de 60mm (2.4"), de fabricación japonesa, adquirido en 1964. Hacia 1980 tuvo otro refractor de 60mm, un Bausch & Lomb, que era realmente un telescopio para uso terrestre, aunque servía también para observar el cielo. Luego, en 1982, estrenó un catadióptrico Criterion de 4", que posteriormente vendió a un compañero de la Sociedad. Hacia 1985 compró un binocular Zeiss 15×60, seguido de otro binocular Zeiss 8×58 y, más adelante, un catadióptrico 30×60 de la misma marca, con el cual dice que se veían muy bien la luna y los anillos de Saturno. Conserva hoy día los instrumentos Zeiss, señalando, además, que le encantaría añadir a su instrumental un refractor de tipo apocromático.

El logro más importante durante su incumbencia, considera Muriente, fue el hecho de que la Sociedad de Astronomía se diera a conocer de manera más amplia ante universidades y organizaciones profesionales (particularmente, entre los especialistas en óptica). Muriente recuerda también que, durante su incumbencia, se estrechó la relación con el Observatorio de Humacao y, además, se sentaron las bases para establecer lo que luego sería el Capítulo de Ponce de la Sociedad de Astronomía.

Comentó, también, que Luis Maura acudió a su academia —entonces el Puerto Rico Technological College— a ofrecer una serie de conferencias sobre telescopios, las cuales se impartieron como parte de un programa de educación continuada para ópticos licenciados y que recibieron la acreditación de la Junta de Ópticos de Puerto Rico.

Entre las actividades que más disfrutó, Muriente menciona las que se celebraban en Santa Isabel, y especialmente, las que se realizaron en el Parque de las Cavernas del Río Camuy. En una de esas ocasiones (10 de agosto de 1991) cargó con sus binoculares Zeiss, a través de los cuales logró una vista fabulosa de la Vía Láctea, particularmente del segmento que corre desde Sagittarius hasta Cygnus. Esta actividad la clasifica como una de gran envergadura, destacando que se habían instalado en el lugar varias casetas de campaña, por parte de personas que tenían intención de amanecerse. La anécdota del evento, según recuerda, fue que a una de las casetas —debido al alto grado de humedad que había en el lugar— se le empezó a colar el agua hasta que casi quedó inundada.

Recuerda, también, como una ocasión muy grata, la observación del eclipse solar del 26 de febrero de 1998, para lo cual se trasladó hasta el Observatorio de Humacao. Cuando el eclipse alcanzó su punto máximo (magnitud 0.915, a las 2:26 pm, en Humacao), recordó que uno de los efectos más interesantes de estos sucesos naturales es el cambio que se produce en el comportamiento de las aves. Miró al cielo y vio varias bandadas de garzas regresando a los manglares, además de changos y tórtolas que se retiraban del área, creyendo que caía la noche. Esta impresionante escena la presenció Muriente frente al reportero de noticias Pedro Rosa Nales y a las cámaras de Televicentro (WAPA-TV, canal 4), que se encontraban allí, precisamente, para cubrir el eclipse.

En la actualidad, el doctor Muriente opera un consultorio dental y funge como presidente del American Technological College, en San Juan. Vive en dicha municipalidad junto a su esposa Lucy y varios de sus hijos.

DANIEL ESTRELLA

Daniel Estrella fue elegido presidente de la Sociedad de Astronomía en agosto de 1998, posición que conservó hasta agosto de 2000, representando una incumbencia de exactamente dos años. Ingresó a la Sociedad de Astronomía durante la tercera exhibición pública de nuestra agrupación, la cual se celebró entre los días 21 al 22 de mayo de 1988, en el centro comercial Plaza las Américas.

8 kb Daniel Estrella
Fuente: Revista El Observador, edición de julio de 2005

Desde el principio, Daniel manifestó un interés profundo por la astrofotografía, lo cual lo llevó a transportarse hasta lugares áridos y oscuros en la costa del sur de Puerto Rico, en busca de las mejores condiciones posibles para captar los objetos del espacio profundo. A veces hasta viajaba solo, aunque normalmente era acompañado por otros fanáticos de la astrofotografía, como el doctor Hugo Sillau. Sus imágenes de nebulosas, galaxias y cúmulos estelares, captadas mediante la técnica de foco primario, adornaron varias veces la portada de El Observador.

Durante sus comienzos, Daniel usaba un telescopio C8, modelo Ultima, el cual reemplazó luego por un catadióptrico C11 y un refractor TeleVue 85. Le gusta utilizar oculares TeleVue —particularmente el modelo Panoptic—, y posee, además, una montura ecuatorial Losmandy G-11.

Durante su incumbencia como presidente, la Sociedad de Astronomía tuvo varios logros notables, tales como el primer Maratón Messier realizado en Puerto Rico —la noche del 20 al 21 de marzo de 1999—, y especialmente, el premio Sky & Telescope Astronomy Day Award, otorgado a nuestra organización en reconocimiento por las actividades públicas realizadas durante el período del 19 al 23 de abril de 1999.

En la actualidad, Daniel trabaja para la línea aérea American Airlines, empresa en la cual se ha desempeñado por muchos años. Tiene su domicilio en Carolina, Puerto Rico.

MICHELLE KANTROW

Michelle fue elegida presidenta de la Sociedad de Astronomía en agosto de 2002 —la primera mujer en ocupar dicho puesto—, posición que ha ejercido ininterrumpidamente y que conserva al momento de esta publicación.

Michelle Kantow Vázquez nació el 26 de septiembre de 1970, en San Juan, PR. Su juventud, explicó, transcurrió "más o menos por partes iguales entre Puerto Rico y Connecticut". Estudió un semestre en la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, y luego se transfirió al Southern Connecticut State University —en la ciudad de New Haven— donde obtuvo un bachillerato en periodismo en 1993.

10 kb Michelle Kantrow
Fuente: Revista El Observador, edición de julio de 2005

Su interés por la astronomía surgió desde que era niña, puesto que su abuelo —quien residía en Naranjito, y con el que pasó parte de su infancia— era fanático de esta ciencia. Comenta Michelle que su abuelo la procuraba hasta en horas de la madrugada, "para salir a observar una alineación de planetas, o un eclipse, o cualquier otro evento que estuviera entonces ocurriendo en el cielo". Recordó que muchas veces subieron al techo de la casa —aventuras, por cierto, de las que también participó su madre—, añadiendo que, a los doce años de edad, hasta salió en ropa de dormir, para observar la alineación de los planetas del 10 de marzo de 1982.

Michelle explicó que su ingreso a la Sociedad ocurrió en febrero de 1997, gracias a la insistencia de su tía, la licenciada Sarah Vázquez, quien hoy día funge como asesora legal de la Sociedad. Era la época del perihelio del cometa Hale-Bopp, y tan pronto Sarah leyó en la prensa un comunicado en el que se informaba sobre la reunión mensual que efectuaría la Sociedad de Astronomía, le rogó a su sobrina que la acompañara a ese evento. Inicialmente, Michelle vio el asunto como uno difícil, ya que en aquella época su horario de trabajo se extendía hasta las 7:00 pm. Sin embargo, la curiosidad que sentían ambas por los acontecimientos del universo prevaleció, lo cual las llevó a matricularse en la Sociedad tan pronto como nos visitaron en el Planetario.

Tres semanas después, Michelle se dio cita en el legendario star party que se organizó para observar el cometa Hale-Bopp, en Santa Isabel (8 al 9 de marzo de 1997), y luego, en el que se hizo en la Hacienda la Esperanza, en Manatí (5 de abril de 1997), después que el cometa se hizo visible al atardecer. Estas dos noches —sus primeras bajo cielo abierto, junto al resto de la agrupación— están grabadas indeleblemente en su memoria.

También tiene un recuerdo muy grato de la expedición a la isla de Antigua, realizada con motivo del eclipse total solar de 26 de febrero de 1998. Para ese evento, relata, viajó con su tía Sarah y la hija de ésta, acompañadas, a su vez, por Gerardo García de la Noceda, Joaquín (hijo), don Joaquín (padre), doña Marina, Eddie Pacheco, Jorge Córdova, Benito Aponte, y varios más. Para ella, el viaje resultó inolvidable, debido a que la línea aérea la dejó "arrollada" —aparentemente, por el incremento en el tráfico aéreo generado por el eclipse—, provocando esto que tuviera que separarse del grupo y extender su estadía por un período entonces indeterminado.

Cuando le pregunté a Michelle acerca de su instrumental, reveló que siempre ha estado aferrada a sus binoculares, preferencia que atribuye al hecho de que, por ellos, puede mirar con ambos ojos. Posee un binocular Bushnell 16×50 que disfruta a plenitud, ya que a través del mismo obtiene unas vistas muy amplias del firmamento. Le impresiona, particularmente, el aspecto que presenta la galaxia de Andrómeda a través de este instrumento.

Michelle ha contribuido ampliamente a la Sociedad de Astronomía desde varios puestos a los que ha sido sucesivamente electa. En agosto de 1998, se incorporó a la Junta Directiva como relacionista público, iniciando inmediatamente una estrategia de publicidad muy agresiva, la cual redundaría luego en un incremento notable de la matrícula. Partiendo de la premisa de que "teníamos una joya que muy poca gente conocía", comenzó a enviar frecuentes comunicados de prensa a todos los medios de comunicación (radio, prensa y televisión), consiguiendo, en muy corto tiempo, que los mismos se interesaran genuinamente en las actividades que realizaba la Sociedad.

En agosto de 2002 —a los 31 años de edad— salió electa presidenta de la Sociedad. Entre sus logros principales, se destaca el hecho de la adquisición —en mayo de 2003— de nuestra primera oficina, ubicada en el Parque de las Ciencias, en Bayamón, y que fue obtenida gracias a un acuerdo con la administración de dicha entidad. Aunque, aclaró Michelle, este acuerdo debe mucho a los esfuerzos realizados por Elizabeth Lozada, mientras que el acondicionamiento y decoración que posteriormente se efectuaron en el local, se completaron gracias a la ayuda de Víctor Román, de Joaquín, y de la misma Elizabeth. Durante su incumbencia, además, gestionó la participación de la Sociedad de Astronomía en el espectáculo navideño Christmas Illusion Park —efectuado también, en el Parque de las Ciencias, entre diciembre de 2002 y enero de 2003—, a raíz de lo cual nuestra organización recibió un donativo de más de $1,800.

Por otro lado, fue editora de El Observador de agosto de 1999 a agosto de 2004, función que ejerció concurrentemente con la de relacionista público (hasta agosto de 2000), y luego con la presidencia (a partir de agosto de 2002). Michelle explica que El Observador atravesó por dos mejoras importantes: la primera —en enero de 2000—, que consistió de una revisión completa del diseño gráfico, además de un cambio en el tamaño del papel y de la encuadernación, con el propósito de que la publicación se asemejara más a una revista; y la segunda —en julio de 2003—, que significó la impresión de la portada y contraportada en colores, así como un aumento de 250% en el volumen de la tirada, lo cual fue posible gracias a una asignación anual de $5,000 que, a partir de entonces, nos concedió el Puerto Rico Space Grant Consortium.

Michelle sostiene que uno de los eventos más exitosos —de entre los realizados durante su incumbencia como presidenta— fue el Astronomy Day que celebró la Sociedad el 10 de mayo de 2003, actividad que atrajo a más de 1,000 personas y que contó con una extraordinaria exposición en prensa escrita y televisión. Debido al inesperado flujo de asistentes, el Dr. Enectalí Figueroa —conferenciante invitado para esa noche— tuvo que ofrecer su charla dos veces, llenando a capacidad el salón durante cada una de las sesiones. Añadió que el año siguiente (21 de abril de 2004) se contó con la presencia del científico puertorriqueño Orlando Figueroa, director del Programa de Exploración de Marte, y de la División de Exploración del Sistema Solar, de NASA. El propósito primordial de traer a estos invitados era mostrar al ciudadano corriente el avance que han tenido los puertorriqueños en el campo de la astronomía y de la exploración espacial, específicamente dentro del marco de la NASA.

Michelle considera que la experiencia de haber participado en la Sociedad de Astronomía —tanto en calidad de miembro ordinario, como de líder— ha sido muy enriquecedora, ya que la misma le permitió "aprender un mundo de cosas que no sabía", "encontrar un grupo de gente extraordinaria, cuya generosidad es increíble", y especialmente, "ver crecer a una organización que tiene tantos propósitos buenos, especialmente en los tiempos que vivimos hoy día, en que no hay entretenimiento familiar y sano". En conclusión, afirma que "ha sido un privilegio servir en tantas posiciones" dentro de la agrupación.

Michelle trabaja actualmente como periodista del periódico The San Juan Star. Vive en Bayamón junto a su compañero Víctor —el presidente de nuestro Capítulo de Arecibo—, a quien, precisamente, conoció en la Sociedad de Astronomía.

AGRADECIMIENTOS Y EXHORTACIÓN

Antes de concluir, quiero dar las gracias a cada una de las personas que participaron de estas entrevistas. Varias de las personas con quienes hablé se encontraban —al momento de mi comunicación con ellos— bastante atareadas, y aun así accedieron gentilmente a conversar conmigo, sin límite de tiempo. Mi intención al preparar estas reseñas era, más que escribir lo que pensaría yo de ellos, permitir que ellos mismos hablaran acerca de su afición y de su trayectoria en nuestra Sociedad.

Estoy seguro que estas reseñas contribuirán a inspirar a una nueva generación de astrónomos aficionados. Mi exhortación para los que consideran iniciarse en esta afición es que tomen como consejo lo mismo que las personas entrevistadas han dicho: (1) leer libros y revistas sobre el tema, (2) aprender a identificar las estrellas y constelaciones principales, y (3) procurar relacionarse con otras personas que compartan el mismo interés. De esta manera, estarán mejor informados antes de adquirir un telescopio, y podrán disfrutar su afición de una manera más plena.



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