Estrellas de la 6ª magnitud y otras observaciones de una noche oscura

Por Armando Caussade.
Creado el 28 de agosto de 1998. Revisado el 22 de agosto de 2004.



13 DE FEBRERO DE 1994

El 13 de febrero de 1994 participé de una noche de observación astronómica junto a varios compañeros de la Sociedad de Astronomía de Puerto Rico (Hugo Sillau, Daniel Estrella, Bennett Gilliland y E. Efraín Santiago). Viajamos en esa ocasión a un lugar muy oscuro, en las inmediaciones de Santa Isabel, en la costa del sur de la Isla.

La noche resultó muy seca, y el cielo se mantuvo absolutamente despejado y cristalino durante toda la noche. La temperatura resultó también bastante fresca, registrándose una temperatura de aproximadamente 58° F (14° C), casi un récord, teniendo en cuenta que nos encontrábamos en una latitud tropical, en plena costa del mar Caribe. Tan apropiadas resultaron estas condiciones, que fue posible contemplar un gran número de cúmulos estelares a simple vista, incluyendo a M35 en Gemini, M41 en Canis Major, M47 en Puppis, y NGC 2244 (el cúmulo de la Roseta) en Monoceros.

Sillau y Estrella se dedicaron a retratar varios objetos de espacio profundo, a través de un telescopio catadióptrico Celestron-8, mientras que Gilliland añadía varios objetos Messier a su libro de apuntes. (Poco tiempo después, Gilliland completaría la observación de los 110 objetos incluidos en ese catálogo, lo cual le valió la adjudicación de un certificado honorario de parte de la Astronomical League).

Efraín y yo, en cambio, dedicamos la noche a la observación de varias galaxias NGC en las constelaciones de Leo y Sextans. Varias de las estrellas que forman el trazado de Sextans son de 5ª magnitud, y curiosamente, en vez de mostrarse tenues, resultaban claramente visibles a simple vista. Miramos luego hacia el cenit —cerca de la estrella Betelgeuse, en la constelación de Orion— y vimos estrellas aun menores, pero todavía discernibles. El atlas de Wil Tirion (Sky Atlas 2000.0; Sky Publishing Corp., 1981) representaba estas estrellas con círculos correspondientes a la sexta magnitud.

Interesado en conocer si realmente habíamos alcanzado la sexta magnitud, dibujé un mapa en que se señalaba la localización exacta de dos de esas estrellas. A la mañana siguiente, de regreso a la casa, comprobamos que se trataba de las estrellas siguientes:

Estos datos resultaron de utilidad porque demostraban la viabilidad de nuestro punto de observación, a pesar de estar localizado muy cerca de dos grandes focos de iluminación— la ciudad de Ponce (200,000 habitantes), a sólo 25 kilómetros, y la zona metropolitana de San Juan (1,200,000 habitantes), a 75 kilómetros.

39 kb Astrónomos aficionados en la costa del sur de Puerto Rico
Copyright © 1994 Armando Caussade

Fecha: 19 de marzo de 1994 hacia las 5:00 AM, en Santa Isabel, Puerto Rico
Comentarios: Aparecen, de izquierda a derecha— Marcelino Pastrana, Juan L. Martínez, E. Efraín Santiago

3 DE AGOSTO DE 1994

El 3 de agosto de 1994 participé de otra noche de observación junto a algunos amigos de la Sociedad de Astronomía (Hugo Sillau, Daniel Estrella, Bennett Gilliland, Luis Vergne y Juan L. Martínez). Igual que muchas otras veces, viajamos a la costa de Santa Isabel. Los pronósticos para esa ocasión no eran alentadores. Las islas situadas en la región del Caribe experimentan su máximo de lluvia y humedad durante los meses de agosto y septiembre, por lo cual, los cielos estivales casi siempre se presentan nublados. Aun cuando el tiempo resulta seco, aparece siempre una capa de bruma que reduce la visibilidad en un factor de por lo menos una magnitud. Grande fue nuestra sorpresa cuando arribamos al lugar, y encontramos un cielo absolutamente oscuro y «transparente», como es costumbre durante los meses de invierno.

La Vía Láctea atravesaba el firmamento —de norte a sur— formando un arco de 180°, y mostraba una extraordinaria luminosidad a lo largo de toda su extensión. No sólo eso, su definición era tal, que muchos de sus detalles resultaban fácilmente visibles a simple vista. El cambio de textura de la franja galáctica que ocurre alrededor de la estrella 1 Aquilae, por ejemplo, era perfectamente visible— mientras que en el lado sur (a lo largo de las constelaciones de Norma, Scorpius, Sagittarius y Scutum), la textura se mostraba difusa, hacia el norte (Vulpecula, Cygnus, Lacerta y Cassiopeia), ésta era mas bien granular. Vimos también la ramificación o «desprendimiento» del plano galáctico que ocurre a la altura de Cygnus y que se extiende hasta la región de Serpens Cauda. La «partidura» oscura que separaba ambas franjas galácticas resultaba especialmente llamativa, por el intenso contraste que mostraba con estas dos. Se trataba, literalmente, de un cielo espectacular. (Y todo esto, a simple vista).

Sacamos varios instrumentos del automóvil. Apuntamos un binocular 7×50 a la región de Cygnus y vimos, cerca de Deneb, un gran cantidad de nebulosas oscuras, todas ellas muy bien definidas en forma y tamaño. Poco después, vimos también la nebulosa de Norteamérica (NGC 7000), la cual se mostraba grande y clara por el binocular.

42 kb Astrónomos aficionados en la costa del sur de Puerto Rico
Copyright © 1994 Armando Caussade

Fecha: 19 de marzo de 1994 hacia las 5:00 AM, en Santa Isabel, Puerto Rico
Comentarios: Aparecen, de izquierda a derecha, de pie— Marcelino Pastrana, Juan L. Martínez, E. Efraín Santiago. Sentado, junto a su telescopio— Armando Caussade.

Un gran número de objetos de espacio profundo se apreciaban a simple vista. Además de M6, M7, y M24 —que lucían tan brillantes que se hubieran visto hasta con los ojos cerrados— detectamos los cúmulos Collinder 399 (Coathanger’s Cluster) en Vulpecula, NGC 752 en Andromeda y NGC 869 y 884 (Double Cluster) en Perseus. La galaxia M31 en Andromeda también se veía muy brillante y mostraba su forma a simple vista. A través del 7×50 ocupaba casi la totalidad del campo, y por un 11×80 fue posible observar claramente sus dos compañeras, M32 y M110. La galaxia M33 en Triangulum, por otra parte, resultaba impresionante por el binocular, y casi era visible a simple vista.

Después de un rato de estudio de la Vía Láctea, notamos la extraordinaria cantidad de estrellas que eran visibles a simple vista. Las constelaciones mas pequeñas, como Scutum, Sagitta y Lacerta, se perdían entre tantas estrellas. En un momento dado nos costó trabajo encontrar, incluso, a Cygnus. Se veían tantas estrellas que, intuitivamente, sabíamos que las mas pequeñas debían ser de magnitud sexta. Pero, ¿habría forma de saberlo con exactitud? Hacia las once de la noche, Martínez y yo, a modo de práctica, estudiamos un campo de estrellas en Vulpecula. Ahí logramos visualizar, sin mucha dificultad, la estrella 14 Vulpeculae (ascensión recta y declinación —J2000.0— 19h59m.2, declinación +23° 06'), que luego supimos es de magnitud 5.7, o sea, equivalente en brillo al planeta Urano.

Varias horas más tarde, alrededor de las tres de la mañana, me senté a dibujar un mapa de las estrellas que se veían en el cuadrado de Pegasus (esta idea la había obtenido de un artículo publicado en la revista Sky & Telescope, aunque la recomendación que se daba no era dibujar, sino contar las estrellas que fueran visibles). Se veían muchísimas estrellas, a pesar de no tener la vista totalmente adaptada a la oscuridad, debido a la luz roja que, precisamente, usaba para dibujar. Media hora después, terminé con un mapa de 15 estrellas, todas ellas localizadas dentro del cuadrado de Pegasus.

No tenía los catálogos conmigo, así que el cotejo tuvo que esperar hasta el regreso a la casa. Comparé el campo de estrellas que había dibujado con el diagrama correspondiente en Sky Atlas 2000.0 (específicamente, los mapas No. 9 y No. 17), y encontré que las 15 estrellas trazadas coincidían exactamente con otras tantas en el atlas. Luego consulté el Sky Catalogue 2000.0 (Hirshfeld & Sinnott, Sky Publishing Corp., 1982), y encontré que, del total de las estrellas observadas, aparecieron dos de magnitud 6.2 y una de 6.1. Estas estrellas son las siguientes:

26 kb Dibujo de las estrellas de Pegasus
Copyright © 1994 Armando Caussade

Fecha: 4 de agosto de 1994 hacia las 3:00 AM, en Santa Isabel, Puerto Rico
Comentarios:

Es posible pensar que, si hubiese tenido los ojos completamente habituados a la oscuridad, el límite de magnitud, en esa región de Puerto Rico, hubiera resultado de 6.4 o 6.5. Y que, si hubiésemos estado en alguna de las islas circundantes —Culebra, por ejemplo—, donde la iluminación del cielo nocturno es prácticamente nula, se hubiera podido alcanzar una magnitud de 7.0, o mayor aun.


6 DE AGOSTO DE 1994

El 6 de agosto de 1994 la Sociedad de Astronomía viajó a Quebradillas, por invitación del socio James Pomar. Allí, bajo cielos muy transparentes, me senté a dibujar un mapa del cuadrado de Pegasus, el cual incluía 21 estrellas, de las cuales 18 fueron identificadas correctamente. Al indagar sobre estas últimas, aparecieron dos estrellas cuya magnitud, según el catálogo, era de 6.4. Mi amigo Martínez dibujó también un mapa de las estrellas del cuadrado, el cual está todavía sin analizar, aunque imagino que el resultado habría de ser similar.



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